
3 OCTUBRE / 31 DICIEMBRE 2026 / COLECTIVA
Cyro García en Tabulaciones
Cyro García participa en «Tabulaciones», en el Centro de Holografía y Artes Dados Negros, con:
¥€$ £€$$
Serie Avida Dollars,160x110x2 cm. Cerámica esmaltada 980 °C y lustre de oro al 10% 750 °C
En la semiótica clásica, desde Saussure hasta Peirce, el signo se entendía como una entidad mediadora: una palabra o imagen que apuntaba a una realidad externa. Sin embargo, bajo el dominio del capitalismo tardío, el signo ha sufrido una ruptura con su referente. Como señaló Jean Baudrillard, hemos ingresado en la «era del simulacro», donde el signo ya no representa la realidad, sino que la precede y, en última instancia, la produce. La Semiótica del Capital es el sistema operativo de esta hiperrealidad. En ella, el capital deja de ser una herramienta de intercambio para convertirse en una gramática universal de codificación.
Podríamos decir que hemos pasado de una sociedad de producción a una de control, donde el control se ejerce a través de la modulación de los signos. El capital no impone su ley por la fuerza física, sino por la colonización del imaginario. Al dominar la semiótica, el capital domina la percepción. Si el lenguaje es el límite de nuestro mundo, la semiótica del capital es el límite de nuestra identidad: solo somos capaces de desear aquello que el sistema ha codificado previamente. Esta «transparencia totalitaria» del signo financiero elimina la posibilidad del misterio o de lo inefable; todo debe ser tasado, etiquetado y arrojado al escaparate global del significado.
Esta tensión lingüística se extrema en ¥€$ £€$$ que utiliza los símbolos del dólar, el euro, el yen/yuan y la libra para componer una paradoja binaria que resume la existencia bajo la semiótica del capital. El «¥€$» como la afirmación, el flujo, el acceso y el «£€$$» como su opuesto, la resta, la deuda, la exclusión. De esta manera se revelan como las únicas dos posiciones posibles en la sintaxis financiera donde el lenguaje se convierte en la moneda de cambio y la palabra pierde su capacidad de diálogo para convertirse en una etiqueta de estatus o de carencia.
Black Carbon
Serie Time to Time. Medidas variables. Porcelana con óxidos metálicos 1.250 °C
Hans Jonas formuló en 1979 lo que llamó el Principio de responsabilidad: frente a la capacidad destructiva que la técnica moderna ha puesto en manos del ser humano, la ética ya no puede limitarse al presente ni al círculo de los próximos. Tenemos obligaciones hacia quienes todavía no han nacido, hacia los ecosistemas que no pueden reclamar nada, hacia un futuro que aún es posible pero que cada año se estrecha.
La naturaleza no es un objeto inerte sino un sujeto en proceso, una inteligencia que se despliega en formas y que el ser humano interrumpe cuando la trata como material sin historia. Ella tiene memoria, recuerdos, heridas que muchas veces no se cierran y el ser humano ha sido capaz de asestarle un golpe directo a su equilibrio que, a fin de cuentas, es nuestra propia supervivencia lo que está en juego. Porque la contaminación y la degradación al que sometemos a nuestro planeta está llegando a modificar el clima y hay muchos cuyas consecuencias aún no las ven como un riesgo real.
El conjunto, que muestra una imagen que oscila entre la geología y el duelo está formado por centenares de porcelanas de formas irregulares —que evocan piedras, trozos de roca, carbón mineral— y se disponen en gradación cromática continua: del blanco más puro al negro absoluto. La transición es lenta, precisa, inevitable. Hay algo extrañamente hermoso en esa gradación: el ojo la sigue casi con placer, como quien recorre un paisaje o lee una partitura. Solo después llega la inquietud: ¿en qué punto exacto la claridad se convirtió en oscuridad? ¿Cuándo fue el momento en que algo dejó de ser posible? No hay respuesta, porque no hubo un momento, solo un continuo que avanza sin que podamos señalar la frontera. Las piezas blancas tienen la ligereza de algo vivo, mientras que las negras, la densidad de algo consumido. El carbón —el combustible fósil que alimentó la Revolución Industrial y que ha determinado la curva del calentamiento— aparece aquí como forma cerámica, como objeto contemplativo, como argumento sin palabras.
Cyro García (Ubrique, 1978). Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada donde obtiene en 2004 el Diploma de Estudios Avanzados y Suficiencia Investigadora. Además, completa su formación en la Academia de Arte de Tilburg, Países Bajos y en IED de Milán, Italia. Actualmente compagina su carrera artística con la docencia en la especialidad de cerámica y la dirección de RARA Residencia junto a Verónica Ruth Frías.
Con una larga trayectoria profesional tanto nacional como internacional ha participado tanto en exposiciones individuales como colectivas. Next Nature, This is Tomorrow, Todos somos contingente o In money we Trust en Madrid, Los trabajos estériles en La Regenta, Gran Canaria, ¿Quién es ese hombre? en TEA, Tenerife o High Society en Palma de Mallorca son algunas de sus colectivas a nivel nacional.
En Andalucía también ha tenido numerosas exposiciones como Que Surja el Continente, en La Madraza, Granda, Hotel x Hotel, en el Museo Carmen Thyssen de Málaga o A la Deriva en Casa Sostoa, Málaga. También ha participado en exposiciones a nivel internacional como A New Universe en Frankfurt, El llano (sigue en llamas) en México, Region 0 en New York o Sin fronteras en Francia.
Podemos destacar también muestras individuales como Estado global, en Aranda de Duero, Publicidad engañosa en Palma de Mallorca, Welcome to Rota, en Rota y Cádiz o Press Star(t) en Córdoba.
También ha participado en ferias de arte internacionales como KIAF, Corea del Sur, Art Miami o Art Karsruhe en Alemania entre otras. Y sin olvidar sus viajes de investigación gracias a becas de residencia en Francia, Vietnam o la última en Macau, China.
Su obra se enmarca dentro del arte conceptual contemporáneo, investiga las problemáticas históricas, sociales, económicas, éticas o medioambientales de la actualidad globalizada. Reconfigurando el significado de objetos o símbolos cotidianos mediante la apropiación o la deconstrucción, buscando generar una reflexión sobre la caótica información de nuestro mundo globalizado. Aunque su práctica artística es multidisciplinar, la cerámica se ha convertido en los últimos años en su principal medio para explorar estas cuestiones, ofreciendo una perspectiva que trasciende lo meramente estético.