Espejo de un mundo sin salida

Escalera con hologramas, 2001. 250 x 50 cm

Entre el nacer y el morir transcurre nuestra vida. […] ¿Quizá nacer sea morir y morir, nacer? Nada sabemos.” —Octavio Paz

Entre el subir y el bajar, ‘entre nacer y morir transcurre nuestra vida’. El miedo a la memoria, la nostalgia de la memoria se nos muestra como el origen de nuestra soledad, de esa soledad que nace del diálogo entre el mundo y el hombre que al no atreverse a ser él mismo huye de la ‘realidad’, sometiéndola a todas las deformaciones posibles. Y esa realidad deformada y manipulada se escapa de sus manos.

“En una de sus más inquietantes obras, Espejo de un mundo sin salida (2002, escalera de madera y ocho hologramas, 250 x 50 cm), Buitrago ha empleado una escalera de mano de madera para introducir en sus huecos sendos hologramas en los que se aprecia, precisamente, a un hombre solitario que se halla en una escalera similar a la real, pero a diferente escala, y siempre incompleta. La indefinición del escenario y el imperioso silueteado de la figura y la escalera (la holografía sólo recorta formas, siluetas, incapaz de detallar texturas, cromatismos, etc.), ocultan a su espectador el sentido del movimiento de su protagonista. En su ascensión o bajada está sólo y no sabemos qué le espera o de qué huye, acaso inútilmente, si se toma en consideración el título de la obra.” (Julio César Abad Vidal. Catálogo del Centro de las Artes de Alcorcón).