No es casual…

Instalación, 1994. Tubo de PVC, hologramas y cristal. 400 x 45 x 45 cm

Podemos ver las columnas como soporte de ‘la cultura y la sociedad’ con sus exigencias de la realidad. Uno puede ser persuadido, impresionarse, ser impresionado por la magnificencia, suntuosidad, fastuosidad… de las columnas. Si en ello cae se encuentra desorientado.

Por otro lado, podemos considerar la columna como lugar de encuentro, lugar de cruce, plaza, lugar de viaje, lugar de descanso, lugar de energía interior, lugar de diálogo… Las columnas frágiles entre las cuales se entrecruzan y mezclan diversas culturas y modos de vida. Un lugar multidimensional entre lo real y lo irreal –el interior de la columna como memoria infinita que pone a la persona en el pasado o entre el pasado y el futuro, entre el diálogo analítico y el crítico. (Escrito para el proyecto Columnas, 1995).

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